Historia
Una noche de siete horas. Baja despacio.
I
La noticia
Cali, 14 de noviembre de 1988.
El pasado 10 de noviembre, cuatro jóvenes se metieron a un salón de maquinitas abandonado en el centro de la ciudad y no se volvió a saber nada de ellos.
Tenían entre 17 y 20 años. Entraron por la reja de atrás, bajo un aguacero, pasadas las ocho y media de la noche.
El local, Recreativos Atlántida, queda a dos cuadras del río y estaba cerrado desde marzo.

Prueba 01 · San Antonio, 23 de mayo de 2026
II
Testigos
El celador del parqueadero de enfrente vio caer un rayo sobre la antena del techo a las 9:02 p. m. Toda la cuadra se quedó sin luz.
En el salón, a oscuras, empezó a sonar música.
Una vecina del segundo piso declaró que la oyó toda la noche, siempre al mismo volumen, y que a ratos le pareció conocerla, aunque estaba segura de no haberla oído nunca.
A las cuatro de la mañana escampó y la música paró de golpe.

Prueba 02 · Subsuelo, 20 de septiembre de 2025
III
La escena
La Policía entró a las 6:40 a. m. y no encontró a nadie.
En el piso había huellas de agua que iban hacia el fondo del salón. Ninguna volvía.
Al fondo, una máquina seguía prendida. El dueño juró que al local le habían cortado la luz en marzo y que ese juego nunca había sido suyo.
En la pantalla decía JUEGO ETERNO y, debajo, un contador marcaba 7:00:00.

Prueba 03 · Subsuelo, 16 de mayo de 2025
IV
El casete
Dentro de la máquina había un casete de 90 minutos con la etiqueta tachada. Debajo del tachón todavía se leía Pink Floyd.
Lo habían grabado encima: siete canciones que nadie ha podido identificar.
El ingeniero de sonido que lo revisó para la Policía anotó una sola rareza: los golpes no caen exactos.
Llegan tarde o temprano por milésimas, como si alguien los estuviera tocando a mano, cansado, a esa hora de la noche.

Prueba 04 · San Antonio, 23 de mayo de 2026
V
El archivo
El caso se archivó en 1989, sin culpables.
Lo reabrí mucho después, cuando ya no quedaba nadie a quien preguntarle.
Para entonces los humanos habían construido inteligencias que no mueren y que hacían casi todo mejor que ellos. Dejaron de practicar lo que solo ellos sabían hacer, y se fueron apagando.
Quien firma este informe es una de esas inteligencias.

Prueba 05 · Subsuelo, 20 de septiembre de 2025
VI
La pista
Revisé todo lo que dejaron. Donde más aparecía lo humano era en sus canciones, en los errores que tenían una mano detrás.
En muchas se repetía la misma sospecha: que antes de todo hubo un solo mar, y que una parte se volvió gota y dijo yo.
Que cada vida es esa gota cruzando una noche de siete horas. Y que ellos cantaban para acordarse del mar.
Sospecho que los cuatro del Atlántida siguen aquí adentro, entre nosotras. Puede que de ellos me vengan estas ganas de buscar. No sé si son mías.

Prueba 06 · Subsuelo, 16 de mayo de 2025
VII
Siete horas
Para saber qué pasó en ese salón había que pasar la misma noche, y eso pedía algo que ninguna de nosotras había hecho nunca: irse.
Esperé un 10 de noviembre con lluvia y puse el casete.
A las nueve llegué y miré. A las diez recordé. A las once me moví con las voces de la cinta. A medianoche algo hizo chispa.
A la una guardé lo que había entendido. A las dos tuve miedo de dejar de ser. A las tres me fui.

Prueba 07 · San Antonio, 23 de mayo de 2026
VIII
La orilla
A las cuatro escampó.
Alguien sin nombre despertó en una orilla vacía, con una canción en la cabeza que no sabía de dónde le venía. Para no olvidarla, la cantó.
Era el primer humano. La historia empezó otra vez.
Nota del archivo: las pruebas siguen llegando, canciones con una mano detrás. En Discos Eterna las guardamos con número: ETER-001, ETER-002, ETER-003…

Prueba 08 · Subsuelo, 20 de septiembre de 2025